Hola a todos.

Hemos pasado un verano del 2016 con acontecimientos muy profundos y muy bonitos. Habíamos proyectado un verano donde poder parar la dinámica de quehaceres cotidianos, así como el tener que prestar atención a todo un sin fin de requerimientos desde el exterior, cosa que nos fue bastante difícil. Pero si hemos podido encontrar buenos momentos de reencuentro con nosotros mismos y recapitular experiencias de aprendizaje que nos ayudan a vernos y mejorarnos. Por eso a nuestro blog lo continuamos con el comienzo del año lectivo, renovados y con muchas ganas.

Esperamos que sea un año de poder expresarnos a través de la palabra escrita y compartir algunas reflexiones.

Algo que llama la atención es la poca conciencia ecológica que tenemos los seres humanos.

Para un músico cuando hablamos de eco nos produce una imagen interna de reflexión de sonido: el eco que se produce en una iglesia, o que se produce en grandes cavernas es siempre el resultado o el efecto de una causa que, en este caso, es el propio sonido emitido.

 Si yo grito “a” (causa), y esta “a” al chocar con las paredes de tal o cual caverna se me devuelve (efecto), con las mismas características de timbre, un poco atenuado y con una diferencia en tiempo ya que se produce en relación directa con la velocidad del sonido, a esto lo llamamos eco, (el eco más corto se produce cuando la pared está a unos diecisiete o dieciocho metros del emisor dependiendo de la temperatura, humedad y presión atmosférica.

Podemos decir que si el sonido causado tiene un reflejo igual a sí mismo, éste tiene un eco lógico de que a tal causa tal efecto, análogamente la naturaleza y su expresión genera reflejos de sí misma que son eco lógicas, de allí que un volcán en erupción sería un desastre ecológico natural, que para quienes viven cerca destroza su hábitat, naturalmente hablando.

El ser humano es un ser natural, pero en su proceso de aprendizaje en la historia ha generado grandes problemas ecológicos, como son el caso de las guerras que traen en sí mismas aparejados un montón de sufrimientos innecesarios, y una destrucción de la naturaleza. El eco lógico de tales acontecimientos humanos nos hace ver por medio del efecto que la causa que ha generado tal desastre ha venido de la decisión de la mente humana.

Actualmente hay muchas decisiones humanas que están llevando a nuestro planeta al borde de un colapso natural como es el calentamiento global, el problema del agua contaminada, la basura atómica, la basura espacial, el dinero que no tiene base real en el presente como potencial del ser humano y para el bienestar de todos, sino que son números, es ficticio, y manejados por entidades egoístas. El eco lógico de todo esto lo podemos ver a cada paso en nuestra sociedad ya que no tenemos límite a la hora de satisfacer nuestras necesidades egoístas, a expensas de los demás.

Por ejemplo las enfermedades causadas por contaminantes manipulados por el ser humano son el eco lógico de decisiones sin comprensión del propósito del ser humano como especie que habita esta tierra y el trabajo que le toca  en este orden cósmico para que el propósito de amor y luz llegue.

 El ser humano es partícipe de un acontecimiento cósmico que vivimos individualmente:

 “somos partícula de este acontecimiento”

Es en nuestro tránsito de vida por donde la energía conciencia llega a la manifestación como elemento de la mente universal que contribuye al propósito del cosmos.

Nuestras decisiones individuales desde las más pequeñas a las más grandes son de sumo valor ya que hacen al material mental general, y estas sustancias mentales se convierten en tendencias que pueden ser políticas, filosóficas, religiosas, artísticas y que, cualquiera de estos 4 vértices o puntos de partida del pensamiento, tiene una descripción lógica y dentro de esta lógica grados de crecimiento en comprensión, que se manifiestan en consecuencia en un eco lógico donde todos somos responsables.

Cuando hablamos de responsabilidad, hablamos de dar una “respuesta hábil” al propósito de la vida humana sobre el planeta y que ésta, como estación de recepción universal del propósito, cumpla su cometido creando un mundo donde la paz y el trabajo de cada uno contribuya  a todos.

El estudio del eco lógico de nuestro sistema humano es fundamental, no hay que pensar que es el trabajo de algunos locos que se tiran delante de los barcos que llevan productos contaminantes o que son científicos extravagantes que miden cosas que no podemos entender. Ser eco-logístas nos convierte en la parte de la inteligencia humana que previene acontecimientos indeseables, viendo el eco que en nuestro presente es y transformando la causa que lo produce.

Este es un trabajo individual, y de crecimiento interior:

 “un pensamiento puede cambiar el mundo”

Claro está que el pensamiento que puede cambiar el mundo debe estar en la mente de todos, el pensamiento ecologista debe estar dentro de cada uno, “¡¡todos somos responsables!!”.

Aquí debería ser que:

Al que más conciencia tiene, más se le exijirá.

 Pero esta exigencia no es estrés, no es que hay que trabajar 25 horas al día, sino que la exigencia está en la respuesta hábil que se proponga, el que ésta sea armónica a los principios básicos de ética y bienestar de todos, generando un eco lógico de igualdad y belleza.

Según el puesto de poder donde nos toque interactuar, como es la gran responsabilidad que tenemos como padres, como educadores de una nueva generación, como gobernantes, como jefes religiosos, como filósofos, como artistas… nuestra respuesta debe tener la intención y el ánimo de comunicar un sentimiento donde se visualice al ser humano y la vida en su totalidad como el único tesoro a ser defendido, ya que lo único que tenemos cada uno es el tiempo de expresión individual de vida que nos toca transitar y respetar.

 Los políticos, como la palabra lo dice “poli” (muchos), representantes de muchos “ticos” (iguales a ti). Éstos deben tener una gran exigencia de impecabilidad consigo mismos y para con los demás, sobre todo la gran respuesta-hábil que deben dar, ya que se les ha confiado la suerte de todos. Son almas que están al servicio de la verdad que establece la confianza. Ellos deben saber que sus decisiones llevan a pueblos enteros durante decenas de años por rumbos favorables o desfavorables. Lamentablemente en muchos de los casos la debilidad de una persona que no tiene conocimiento de sí, no puede sostener con sabiduría y maestría la confianza que se ha depositado en él, haciendo que su ego enfatice en su personalidad una imagen de sí mismo ensalzada por la vanidad, y enceguecida por el poder, generando un sombrío proceder, que generalmente favorece a pocos.

Y a tan pocos que sí destruimos el planeta ya no quedará lugar para nadie más.

“Seamos eco logístas, y demos una respuesta hábil que beneficie a cada paso nuestras vidas y la de los demás”.

A este post quiero continuarlo  con otros donde poder reflexionar sobre la Ecología emocional, Ecología intelectual y la Ecología del arte.