Sabemos que la música ha estado unida al hombre desde sus comienzos, ligada a un sentir de Este, a lo mágico, a la búsqueda del qué, o de aquello que es y que genera la vida en el universo todo. Pero el qué es, es solo la estructura, la cáscara, la manifestación de aquello que es. El “aquello” es esencia pura, una entidad consciente, la causa impulsora, moduladora de la naturaleza que hace del “qué es” un producto o efecto del “quién es”, por eso primitivamente se tuvo la necesidad de pensar en un quién, un algo que generara la idea, generara vida, intención e imagen, una entidad magnífica que organizara las fuerzas de la naturaleza. Desde esta búsqueda nace en la consciencia del “ser”, la idea de un Dios o de Dioses. Por supuesto a estas entidades (fuerzas de la naturaleza), se le atribuyeron facetas personales con pensamientos  y  emociones humanas. No es lo mismo decir ¿qué es?, que decir, ¿quién es?, (¿Quién Eres? le dice Moisés a la zarza ardiente, y ésta contesta: yo soy el que yo soy, el alfa y el omega, el principio y el fin).

El quién, tiene un yo, tiene señorío, tiene vida, tiene ánimo que a través del cómo, inunda y manifiesta el qué, “El yo genera un tú”, su reflejo. En la actualidad hemos dividido al quién, (que es tema de estudio de los metafísicos, las religiones, la psicología), del qué, (que es estudiado por la ciencia), esta división es antinatural pues los principios básicos son los mismos, solo hay que saber ver (como arriba es abajo, como abajo es arriba) el principio de correspondencia (el Kybalion).

Si estudiamos los efectos aislados, no reconoceremos la causa que los genera y no hay conocimiento de causa si no se pueden prever los efectos.

Primitivamente, la necesidad de un quién magnífico, se manifestó en la proyección de dioses, a quienes se le atribuían poderes especiales, (como el poder del rayo, el sol, la luna, las tempestades, etc.), y se le atribuían a estos poderes, características conscientes, siempre hay un quién, que las produce, y las anima. Está claro que estos espíritus a los cuales les pusieron nombres, tenían una cualidad especifica, la de generar emociones e imágenes mentales, que impregnaban sus experiencias, estas imágenes necesitaban algo muy importante, que era, el poder de ser transmitidas. Se dieron cuenta que por medio de modular los sonidos, podrían trasmitir información comprensible y que a través del desarrollo de la memoria, se le fue otorgando a cada sonido una correspondencia de imagen y emoción, creándose así, el camino al desarrollo del idioma, la palabra hablada, que daba a la consecución de ideas, emociones y lógica a la existencia, que hacían a sus hechos.

Lo fenoménico, aparentemente externo al hombre, llevaba a este ser humano, a tener que dar una respuesta continua a lo cotidiano, como era el lograr comer y protegerse de los acontecimientos externos, procrear y transmitir a su descendencia lo aprendido por la experiencia de la vida, que generación tras generación dio lugar a la memoria de la especie. A esto lo llamamos, el paso del conocimiento de boca en boca. Desde estas experiencias ancestrales de darse cuenta y transmitir su cultura, su saber, cada pueblo a cargado de significado, también, a la música, con  melodías que han pasado de oído a oído, generación tras generación, cargadas de imágenes simbólicas, como sentimientos de amor, nanas, danzas de guerra, melodías tristes, de alegría, de soledad etc. esto dio lugar a las esencias musicales de cada común-unidad y a su sentir intimo, llenas de fabulas y cánticos, que dieron nacimiento a las primeras escalas musicales, y su evolución.

Dice “El Kibalyon”: “donde quiera que estén las huellas del Maestro, allí los oídos del que esta pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par. Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría”.

 

LA ESCALA DE PERCEPCIÓN PSÍQUICA Y LAS NOTAS MUSICALES

La genética del cuerpo físico que evolucionó para hacer frente a los hechos de la vida, como vivir en el planeta tierra, con un sistema de valores naturales, pero drásticos para el Ser, que lo impelía a defenderse continuamente, concibe en el hombre, la posibilidad de desarrollar un cerebro, superior, el neo-cortex.

Con la aparición del incipiente idioma primitivo, el nuevo cerebro se desarrolló, hizo la necesidad de que esta nueva parte del cerebro creciera tanto en tamaño físico,  como en la especialización de este órgano como un  acumulador  de asociaciones imaginativas, dando lugar a la percepción de lo que llamamos, otro grado de consciencia, la Inteligencia proyectiva aparece y con ella los primeros inventos, como la rueda y el dominio del fuego, también como hemos dicho, la música y la danza, así como historias contadas desde el Arte pictórico rupestre, elementos estos, totalmente unificadores, haciendo al sentimiento de la común-unidad o pueblo.

No cabe duda que con respecto al lugar cósmico, que ocupa el hombre, este presintió en lo más intimo de su ser que es parte de algo mayor (de un propósito) y que es demasiado pequeño para el mundo en que vive y lucha, estos elementos unificadores dan nacimiento al sentimiento religioso, que al sentirse Re-ligados unos con otros, hacen de la común-unidad, una Fa-Mi-lía. Mientras la Re-ligión, une al Mi, ”yo” particular, el Mi mismo (la nota Mi), mediante el darnos cuenta de que somos parte de algo mayor que genera la Realidad que habitamos (la nota Re) y a la cual le debemos veneración, pero que sobre todo, al no comprenderla le tememos. En cambio la Familia, unifica (lía), al Mi mismo mediante lazos afectivos, experienciales, Fácticos ( la nota Fa), basados en los hechos cotidianos de convivencia y sentimiento de unión. Las religiones, ligan y unifican mediante principios morales básicos de funcionamiento y concepción de la realidad, a grupos familiares en clanes, razas, naciones y ojalá, en la actualidad, el ser humano logre como especie una globalización de conceptos básicos que nos unifiquen, logrando el mismo Patrón conceptual-emocional (la misma descripción de la realidad), de la “A” a la “Z” y así lograr la PAZ, basada en ser participes todos, del propósito de amor que nos toca vivir como especie en el sistema universal.

Este cerebro que la naturaleza provee al hombre, con la capacidad de razonar, de auto saberse, condujo a este a establecer, en Él mismo, un quién. Se dio cuenta de que, al igual que los Dioses, Él podía proyectar, decidir, animar y con esto aparece la pregunta de ¿Quién Soy?, con esta pregunta, con este despertar, nace la posibilidad del Mismo (la nota Si), este Si mediante los principios resonantes universales le daba al Mi, mayor frecuencia vibratoria, luz, color, sintonía-afinación, y hacia del Mi mismo un ser que podía trascender, la visión Fa-Actica, del mundo en que vivía. Cabe aclarar que esta descripción, sigue siendo actual, pues el trabajo interior del Ser pasa por el Recuerdo de Si, (conócete a ti mismo).

Este Mi mismo que empieza a tener experiencias de Si, abre dentro de su corazón, la posibilidad de concebir el Amor, ya no es el Apego de lo Mío, el Amor crea al Soldado (nota sol), aquel que comprende que es parte de algo mayor, dice Jesús Cristo: “no hay Amor más grande que aquel que da la vida por otros”, esta idea de soldado, no es la que lleva al hombre a las guerras, pero es tomada por entidades egoístas, que en base a sus Afanes, imponen por la fuerza Acuerdos que solo satisfacen a pocos, y lleva el sufrimiento a muchos. La consciencia del Soldado, es una consciencia a desarrollar, desde el Amor a los pocos, hasta el Amor incondicional logrado desde aquel que es afín a Sí mismo, y armónico a los principios básicos del Todo, y con todo esto ver, que la Vida y la Manifestación son solo Una.

El soldado hace que la experiencia del mundo, desde las notas Re, Mi y Fa, que son imágenes interiores, psicológicas (estructuras que forman al ego como un Yo), con consciencia de ser una unidad particular mínima (Mi) que pertenece a una familia (Fa) en el mundo real (Re). A este grado de percepción de la realidad, se le da el nombre de Ego, nuestro yo inferior, encargado de dirigir el sistema de defensa, el Mi mismo psicológico, es el yo que vivimos cotidianamente, en el estado de vigilia, que  al conectar con el Sol Interior, (el corazón) hace que se transformen y se suelde en una sola visión un propósito, el de servir por Amor, grado de consciencia Este, que en la actualidad, todavía está en desarrollo. Esta soldadura hace al ser, percibir dentro de su psique una respuesta que favorezca a todos, el soldado abre su corazón con comprensión y es aquí donde las señales del Sí mismo se hacen más perceptibles, por medio de la intuición, lo cual lleva al hombre en un crecimiento interior y al desarrollo de la Palabra.

Con la consciencia de la Palabra, las imágenes rudimentarias psico-emocionales primitivas y sus sonidos, adquieren una destreza de descripción inmensa, el uso de la Palabra abre la puerta a los conceptos intelectuales, y con ellos el paso de información mediante la escritura que unía la carga simbólica-experiencial de los pueblos, sus sonidos y la precisión de sus imágenes-símbolos, generalmente esculpidos en piedra o delineados en papiros, que dieron lugar a las letras. El patrón simbólico atribuido a cada letra y la posibilidad de complementarse unas con otras, dio nacimiento a las Pa-labras (nota La), la Labor del soldado, a partir de aquí, era la enseñanza, el transmitir lo aprendido en generaciones de una manera más inteligente, con palabra y escritura, (La actuación de transmitir el Patrón de experiencia de la común-unidad), dando así la posibilidad de que la imposición, Fa-actica natural, fuera trascendida, (ya que la naturaleza nos ha creado y que somos parte de ella, la imposición fáctica es una creencia, una descripción, basada en el miedo), pero trascender este miedo necesitaba otro grado de percepción de Si, que se dio con la palabra y los conceptos que estas podían elaborar, nace la creatividad de lo nuevo, lo estético, el Arte.

Esto los llevo a transformarse y convertirse, de consumidores de recursos a productores de estos, mediante la agricultura, y el intelecto que pudiendo proyectar, creaba fórmulas de posibilidades que desde el Arte de lo bello y estético hasta la creación de armas para el Arte de la guerra, hizo del hombre una especie inteligente pero dual, es que a partir de ahí, lo bello y la guerra cual vara de medida, marcan dos extremos, análogos a la vida y la muerte,  y que aún hoy el ser humano se debate, (en su inconsciencia) el saber hacia dónde mirar. La música y la matemática se desarrollan dando lugar a escalas e instrumentos musicales más desarrollados que permitían que en su compartir de la música, sonaran armónicos y acompañaran los cánticos, festivos o religiosos, según fuera la época de cosecha o quizá el momento del solsticio, momentos mágicos de adoración al Creador.

Con el desarrollo de la nota La, y su grado de percepción, la palabra, el intelecto que las usa y la emoción que la asiste, conduce al hombre a un desarrollo del saber, y el saber hacer,  dándose respuestas hábiles para transitar el mundo que le toca vivir, ya no como un animal prisionero de sus propios condicionamientos fácticos, si no, como un ser inteligente que intenta por medio de su saber, dominar y transformar su mundo exterior y organizar su mundo interior mediante el conocimiento de Si, (la nota Si), esta aparece aquí como el puente o grado de consciencia que puede receptar, el conocimiento superior de nuestra partícula divina, centro perceptor espiritual parte de la mente del Todo, (nota Do), que a través de la Intención de nuestro Sagrado Intimo, (nota Si), toma de Él, EL Amor, La Verdad y La Vida, (que Es la nota Do). La nota Do impregna la nota Si. El Do transmite el mensaje y el Si lo acepta, lo recepta y se convierte en mensajero de su propio Talento o Arte de Si.

Cabe destacar, que de acuerdo con el principio de la resonancia el ciclo se cierra en la octava que aparece, decíamos, como el intervalo de mayor fuerza simpática después del unisonó. Y vimos cómo la escala musical estuvo siempre integrada a la experiencia humana. Desde la percepción de la realidad con la nota Re hasta la nota Si, donde el MeSiAs, es visto como el más  alto mensajero de la verdad y que por medio de Este, el contacto con la nota Do. Pero nos falta saber quién, cómo y qué es su octava inferior, el piso donde todo sucede. En nuestra concepción de la realidad, como seres humanos, lo que es femenino y receptivo, está dado por el planeta tierra, nuestra Madre, que en cada cultura la llamaron, de diferentes maneras, por ejemplo la Madre María (Madre de Dios), o en América precolombina la llamaban Pachamama.  El Espíritu de la Madre representa el útero (nota Ut) gestor de la idea del Do, resonante perfecto de Este y que en la antigüedad, y en honor a su representación simbólica, como órgano creador Útero, se llamo, nota Ut, (en la actualidad Do, octava grave).

¿Quién genera la Vida?….

 LO VIVIENTE.

Y lo viviente genera de la Nada un Todo;

la Nada es un tejido omnidireccional, que acepta todo.

En cualquier lugar de este tejido llamado Nada,

 ALGO…….. (“LO VIVIENTE”),

por Amor, Voluntad e Inteligencia, genera un vórtice, un diferencial.

Esta diferencia, este desfase entre lo estático y la potencia movilizadora de la voluntad, GENERA

un movimiento cíclico, vórtice espiral, que mediante la fricción inicial, crea el Todo, manifestando el Universo,

que Es,

SU PROPIO ROSTRO.

 

En la actualidad, el ser humano debe lograr como especie una globalización de conceptos básicos que nos unifiquen, materializando el mismo Patrón conceptual-emocional (la misma descripción de la realidad), de la “A” a la “Z” y así lograr la PAZ, basada en ser participes todos, del propósito de amor que nos toca vivir como especie en el sistema universal.

 

 

ESCALA MUSICAL DESCENDENTE

“QUE EL”

N DE FE, QUE SOSTIENE LA

SIMIENTE DEL ARTE,  Y QUE

LATE EN NUESTRO INTERIOR, TENGA EL PODER DE

SOLDAR EN NUESTRO CORAZÓN, LA

FAZ DEL

MI  MISMO, Y ASÍ  MANIFESTAR EN LA

REALIDAD, LA CERTEZA DE NUESTRA SINGULAR EXPRESIÓN,

UTILIZANDO LA SUSTANCIA MADRE